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¿Y si me hablas sucio? …el lenguaje obsceno en la #Cama

Por: diciembre 7, 2015 Sin comentarios

sexo

Una de las fantasías más comunes de las mujeres (aunque muchas no lo admitan) es que un extraño nos tome y nos haga suyas, sin pedir permiso y que utilice palabrotas, groserías y majaderías que logran excitarnos. Escuchar una voz que sólo nos ordene hacer cosas prohibidas dejando a un lado (por un rato) nuestra ética.

Para muchas damitas, uno de los afrodisiacos más fuertes es la voz de su pareja, pero en el terreno sexual nada está escrito, algunas prefieren oír palabras dulces, de gratitud, pero otras gustan y gozan de escuchar a su hombre gemir, decirles palabras soeces y una larga lista de obscenidades ya que éstas encienden su placer y ritmo cardiaco. Lo que sí es un hecho, es que a todas, les gusta que sus parejas emitan palabras y sonidos que las hagan sentir que también están disfrutando el momento, pero ¡ojo caballeros!, eviten esas frases como: “Díos mío” o llamando a su pene por algún nombre, o el “ay, ay ay” como si les doliera la panza, etc.

Sé que muchas mujeres no estarán de acuerdo con lo que están leyendo y me declaro a favor de que nuestros hombres utilicen esas palabras bonitas para halagarnos, pero en nuestro planeta, existen algunas “perversas” que a la hora de llevarlas a la cama las vuelve locas que les digan: “golfa” “que rica estás” “que bien te mueves”, etc y esto no tiene nada que ver con el hecho de humillarse ni con sobajarse. Entendamos que cada quien se expresa sexualmente como desea y si como pareja tienes comunicación y están de acuerdo en experimentar cosas nuevas, ¡adelante!

El que algunas mujeres les guste escuchar injurias y lenguaje obsceno a la hora de tener relaciones no tiene nada de malo o sean masoquistas, para ellas, es un elemento que las hace sentir plenas, satisfechas, porque es algo que no ocurre en su vida diaria y las transporta a algo fuera de sus límites.

Insisto, que estoy a favor de hacer el amor, de que nuestras parejas mientras nos acarician, nos digan al oído que nos aman, esucharlo también es un afrodisiaco muy fuerte y poderoso. Pero también, se vale ver el otro lado de la moneda y no tiene nada de malo, dar y recibir (al menos en una ocasión) un “maltrato verbal”.

De hecho, algunas parejas “juegan” a que su mujer es una prostituta que se llevan a casa y dan rienda suelta a todas sus fantasías, pero bueno, en el aspecto sexual todo se vale mientras ambos estén de acuerdo.

Lo que si les recomiendo, es que la hora de sus sesiones bajo las sábanas, no se queden callados, sean hombres o mujeres, ya que sus palabras retumbarán y pueden ocasionar una verdadera ola de deseo. ¡Inténtelo, suerte!

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