BREAKING NEWS
#Noticiales


Riesgos del sistema electoral estadounidense en la contienda presidencial [Análisis]

Por: Noviembre 6, 2012 Sin comentarios

Por: @carlosjguizar

En Estados Unidos, un país en donde los valores democráticos son fundamentales para conocer su identidad nacional, resulta interesante analizar cómo su sistema electoral, con una democracia indirecta, limita en cierta medida el poder de decisión de cada ciudadano porque excluye los sufragios de quienes no votaron igual que la mayoría de su estado.
A diferencia de países como México, en donde cada ciudadano emite su voto y afecta de manera directa el resultado final de una elección, en Estados Unidos es una historia distinta, porque quienes eligen a su Presidente y Vicepresidente, no son los ciudadanos de manera directa por medio del voto popular sino que lo hace el Colegio Electoral, que está compuesto por 538 miembros, por lo que gana el candidato que sea capaz de conseguir 270 votos electorales o más.
El Colegio Electoral está integrado de manera similar al Congreso de Estados Unidos, ya que hay un miembro por cada 435 diputados de la Cámara de Representantes, 100 por cada Senador y 3 miembros para el caso del Distrito de Columbia, sumando así, las 538 personas integrantes.
Al ser una democracia indirecta, el voto de cada ciudadano no va de manera inmediata hacia un candidato sino hacia un miembro del Colegio Electoral, quien, posteriormente escogerá al Presidente y Vicepresidente estadounidenses. Pero ¿qué tiene este sistema de poco representativo?
En primer lugar, el sistema electoral de los Estados Unidos está pensado en que el ganador se lleva todo, como tal, en las entidades en las que la mayor parte de los electores escoge miembros del Colegio Electoral, digamos, a favor del candidato demócrata o republicano, todos los votos de ese estado se irán hacia ese candidato en particular, dejando fuera a los votantes que no estaban a favor, por lo que los sufragios que benefician al candidato que quedó en segundo lugar en esa entidad, se pierden en el conteo nacional y no se suman al total nacional.
Sólo hay dos entidades en las que no aplica esta regla, Maine y Nebraska, con 4 y 5 votos electorales, respectivamente, y que utilizan un sistema de votación proporcional, ya que los sufragios equivalentes a la Cámara Baja, se reparten al candidato que haya tenido la mayor votación, y en el caso de los dos votos equivalentes al Senado, se van al partido con la votación más alta.
Esto nos lleva al siguiente punto, no forzosamente gana el candidato que tenga más votos populares o de los ciudadanos a su favor sino el que logre los votos electorales suficientes (270) para ser elegido como Presidente. Un ejemplo cercano que demuestra este punto, fue el caso de Florida en la elección del 2000, entre George W. Bush y Al Gore, ya que el segundo obtuvo más votos populares sin embargo, al final de las cuentas, el que logró la mayoría de los votos electorales fue Bush, por lo que se quedó con el total de los sufragios electorales del estado.
En tercer término, hay estados que por su votación histórica tienen una tradición demócrata o republicana, para los primeros, por ejemplo, están California (55 votos electorales) o Nueva york (29 votos electorales) y, para los segundos, Texas (38 votos electorales) o Georgia (16 votos electorales). Esto quiere decir que no importa qué haga cualquiera de los dos candidatos, los votos del Colegio Electoral ya están casi completamente definidos en esos estados.
Así pues, quedan las entidades conocidas como “swing states”, que son aquellas que no tienen una tendencia definida y que pueden cambiar el resultado de la elección. Entre estos se encuentran Florida (29 votos electorales), Colorado (9 votos electorales), Nevada (6 votos electorales), entre otros, hasta sumar 11 estados, contando Nebraska y Maine.
De este modo, la principal crítica al sistema electoral estadounidense, de democracia indirecta, es que los votos del Colegio Electoral están tan definidos en la mayoría de las entidades, que en realidad, los candidatos se enfocan principalmente en esos once “swing states”, para convencerlos y mover la balanza a su favor.
Pero, a decir verdad, la atención de los candidatos deja de centrarse en todos los distritos electorales de losswing states, porque si la tendencia de, por poner un ejemplo, 2 de los 9 distritos de Colorado siempre votan a favor de los demócratas y otros 2 a favor de los republicanos, entonces el interés electoral se va sólo por los otros cinco restantes, dejando de lado a los que ya tienen definido su voto porque la lógica es que si ya está ganado o perdido, conviene eficientar los recursos e ir sólo por las zonas que tienen potencial de cambio de voto.
Con las tres críticas anteriores, es posible ver cómo el sistema electoral estadounidense, de democracia indirecta, excluye en cierto modo a los votantes que no emitieron su voto conforme con los votos electorales de su estado, dejando así, el riesgo de que los votos populares no sean tomados en cuenta, pudiendo hacer una diferencia en el conteo nacional.
Por otro lado, el hecho de que sólo algunos condados o distritos puedan marcar la diferencia para los swing states, vulnera la cercanía de las campañas y de los candidatos con toda la población, ya que éstos se centran en donde hay más rentabilidad y no en las necesidades de todo un estado o un país.
Reflexión sobre el voto latino en el 2012 y los años por venir
Como una última reflexión, esta elección tiene especial importancia para los latinos que radican de manera legal en EEUU y que pueden votar, porque al tener un crecimiento demográfico tan elevado, en estados donde normalmente el voto electoral es a favor de uno de los dos partidos, como es el caso de California con los republicanos, ahora los latinos pueden hacer la diferencia, ya que ellos normalmente tienden a favor de los demócratas.
De acuerdo a cifras de la BBC y el censo de 2010, en Estados Unidos radican más de 50.5 millones de latinos, de los cuales, 21.3 millones tienen derecho a votar, sin embargo, menos de 13 millones se registró para hacerlo. Con estas cifras, la influencia nacional del voto latino representa casi el 9 por ciento de los sufragios populares en EEUU, mientras que en entidades como California o Texas, los latinos representan alrededor del 26 por ciento y el 21 por ciento de la población registrada la votar, respectivamente.
De esta manera, si las proyecciones de crecimiento demográfico de las comunidades latinas siguen por la misma tendencia, es de esperar que el voto latino cobre más fuerza para las próximas elecciones y, por ello, la labor de asociaciones civiles o medios de comunicación para promover la participación de los latinos en los procesos electorales, resulta fundamental para que se conviertan en una fuerza política capaz de moldear las decisiones de gobierno o propuestas legislativas, para proteger así, su patrimonio, derechos y el porvenir de sus familias.

Relacionados

El mundo enfrenta incertidumbre pero México sigue creciendo

Pese a volatilidad financiera y a los escenarios de incertidumbre mundial, México sigue creciendo, generando empleos e incrementando su infraestructura, porque quienes deciden invertir y “jugársela” con México lo hacen porque hay ...