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Peligros de un piercing en la boca

Por: Enero 9, 2015 Sin comentarios

México, D.F.- Estar a la moda, diferenciarse de los demás, identificarse con algún grupo social o étnico, potenciar las sensaciones eróticas o simplemente por decorar tu cuerpo, son algunas de las razones por las que los jóvenes deciden ponerse un piercing en lengua.

 

El procedimiento para poner un piercing es sencillo y se debe acudir a profesionales calificados, que lo realicen en establecimientos limpios con todas las medidas de higiene y con técnicas adecuadas.

 

Los motivos para cambiar el aspecto y verse diferente muchas veces causan lesiones graves en la piel: los piercings y los tatuajes son algunas de las opciones más populares en la actualidad.

 

Los piercing generan un traumatismo en la piel y pueden producir una infección, que a veces cicatriza mal y eso provoca una seria lesión.

 

Según estudios  de la Universidad de Sevilla,  no todas las personas pueden llevar un piercing, por ejemplo, quienes padecen hemofilia, ya que presentan escasa coagulación de la sangre y, en consecuencia, las pequeñas heridas que deja el proceso podrían poner en peligro su vida.

 

Al menos un 72 por ciento de quienes llevan un piercing en la boca ha sufrido alguna complicación posterior a su colación, de acuerdo con un estudio realizado recientemente en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

 

El agravamiento más frecuente es la inflamación (35%), seguida del dolor (18%), la dificultad de hablar y de masticar (15%), disgeusia, alteración del gusto (5%), sangrado (4%), hipersialia, aumento de la salivación, infección y parestesias o sensación de hormigueo (2%) y alergia (1%).

 

La lesión que más preocupa a los odontólogos es la periodontal, que se produce en casi la mitad de los portadores de piercings (48.1%), mismas que aumentan en los sujetos que llevan el piercing de metal y colocación extraoral.

 

Peligros de un piercing en la boca

1- El piercing puede favorecer que se acumule en esa zona la placa dental o sarro.

2- Inflamación o sangrado en la zona donde se ha colocado el piercing.

3- Deformaciones linguales, alergias y úlceras.

4- Fracturas dentales.

5- Daña el esmalte, las encías o los empastes.

6- Alteración del gusto y del proceso del habla.

7- Dificultades para masticar y salivación excesiva.

8- Problemas de halitosis si la presencia del piercing no permite realizar una higiene bucal completa o el mismo piercing acumula bacterias.

9- Ingestión de forma accidental al soltarse.

10- Más riesgo de cáncer oral.

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