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Expectativas de las mujeres en la cama

Por: Diciembre 27, 2013 Sin comentarios

Muchas chicas se quejan de que su vida sexual no es satisfactoria. Algunas encuestas han revelado que la mayoría de las mujeres ni siquiera saben que esperan de un encuentro sexual. Y es que es un hecho que, a nosotras se nos dificulta acceder y comunicar lo que deseamos. Vergüenza, cultura, prejuicios o miedo al rechazo, son algunos de los factores que nos hacen mantener “en secreto” (y sobre todo con nosotras mismas) lo que realmente deseamos en la cama. Así que las invito a llevar a cabo el siguiente ejercicio. Aquí  hay una lista de 10 cosas que yo he descubierto que la mayoría de las niñas esperamos en un encuentro sexual. Antes debo dejarles a manera de consejo, que sean lo más honestas posible y vean con cuáles más se identifican y obvio, se lo hagan saber a sus  parejas.

Sentirnos sexys: A todas nos encanta sentirnos deseadas y atractivas, pero más que eso es una necesidad; así tengan 20 años de casadas. Pero esto no siempre es tan fácil. Algunas veces, nosotras mismas nos deshacemos de esa sensualidad. Ejemplo, cuando nos vamos a acostar y lo hacemos como si fuera una tarea doméstica más, nos avergonzamos de nuestros cuerpos, o le tememos al ridículo de hacer  “algo sexy”.

Ser sexy no es posar y lucir como una modelo de Victoria Secret. Significa, principalmente, sentirnos seguras de nuestras capacidades en el amor, de provocar al otro, de sentir y de hacer sentir.

Arreglarnos, usar  una lencería bonita, velitas para generar una atmósfera erótica, siempre ayuda.

Pero también los hombres nos deben hacer sentirnos sexys.  Y aquí les hablo a ustedes, chicuelos: Comuníquenle a su chica cuanto les gusta, las partes de su cuerpo que les encantan, lo guapa que luce esta noche; ya verán que el efecto será inmediato: Ella se soltará, será más activa en la cama, y obviamente, los dos la pasarán mucho, pero mucho mejor.

Tiempo: Así es, necesitamos tiempo. Aunque algunas veces el sexo arrebatado sea excitante; generalmente necesitamos dedicarle tiempo al juego previo.

Para nosotras es indispensable que exista un ambiente propicio, con caricias, palabras y besos; en cambio para ellos, en la mayoría de los casos, sólo basta con la palabra sexo para obtener una erección. A nosotras, excitarnos, nos lleva unos 20 minutillos. Cuando el previo es adecuado, se consigue la lubricación vaginal y la erección del clítoris, que es un órgano vital en la sexualidad femenina.

Besitos, cariñitos y ternura: Este suele ser de los reclamos más frecuentes de las mujeres y  es que parece ser que ellos se contentan con la penetración y ya. La realidad es que las mujeres N E C E S I T A M O S sentirnos consentidas y mimadas. Nos excita y más que eso, nos hace sentir bien, que nos besen mientras hacemos el amor, que nos den a entender que este momento es más que un encuentro físico, que hay intimidad, que hay algún sentimiento involucrado.

La mayoría de las chicas no revelan esta necesidad, porque no se sienten seguras de que el sentimiento sea recíproco y temen el rechazo. De ser así, deben evaluar esa relación y sincerarla.

Que descubran nuestras zonas erógenas: Absolutamente todas contamos con un lugarcito en nuestro cuerpo que cuando es besado o acariciado, nos pone a tono y nos provoca ese escalofrío tan riquísimo. Para algunas es el cuello, otras detrás de la nuca, y  hay quien pierde el sentido, con un ligero soplidito en el oído.

Proporciónenle a su chico el descubrimiento de ese puntito mágico, para que ellos escapen de la confusión, que los lleva a tocar sin ton ni son nuestros pezones o dar ese manotazo en nuestras vaginas. ¿Cómo hacerlo? Tomen su mano y diríjanla hacia esa dirección, inclinando el cuello de tal forma que lo inviten a besarlo; o sólo díganlo directa y amorosamente.

Sexo oral: Gran parte de las mujeres estamos dispuestas a proporcionarlo, pero somos pocas las que nos animamos a pedirlo. Y chicas es riquísimo, la lengüita húmeda sobre el clítoris es el preámbulo de un orgasmo casi seguro.

Palabras y frases subidas de tono: Tales como “me matas de placer”; “eres una salvaje”; “soy adicto a ti”… Bueno, tal vez estas frases no son de súper alto voltaje, pero saben a lo que me refiero. Los grados más altos se los dejamos a ustedes. Pero es enserio: ¿a qué mujer no nos gusta que nos digan esas  cosas? Nos encanta, nos excita, nos hace sentir sexys, únicas.  Una palabrita o frase dicha en el momento exacto, derrite hasta a la más helada.

¿Cómo hacemos para que nos las empiecen a decir? La mejor forma es dando el paso nosotras primero. Vale la pena animarse se los aseguro.

Sentirnos deseadas: Alguna vez leí de una chica que decía: “Siento que mi esposo me usa de retrete”. Fuerte y trágico ¿no? Imagino que ella sentía, como algunas otras mujeres, que su pareja solo la utilizaba para satisfacer una función fisiológica. Entraba, se movía, se venía y salía. Horrible.  No hay mujer que pueda sentirse bien en la cama con algo así.

Para nosotras es fundamental que para él sea importante nuestro placer, que se esfuerce en complacernos, que nos explore. Y en relación, les comparto que un estudio del famoso instituto Kinsey, descubrió que los hombres más felices son los que le dan importancia a los orgasmos de sus mujeres. Una razón más para que se quiten los tapujos y pidan, para que digan a sus chicos cómo les gusta y para priorizar sus orgasmos.

Mirarnos a los ojos: No importa si nos comen con la mirada o sólo nos miran tiernamente,  la sensación es fantástica.

Para nosotras, el hecho de que nos vean es más que importante. No sólo porque nos sentimos más sensuales, sino por la necesidad de “saber” que él está ahí. Cuando no se detienen a mirarnos, nos dan la sensación de que están otro lugar, con otra persona. Esto no quiere decir que tienen que estar con los ojotes de búho todo el tiempo, pero sí notificarnos con la mirada que solo hay dos personas ahí, completamente conectados el uno con el otro.

Hacer el amor: El sexo es rico, claro, pero hacer el amor es inigualable. Y para nosotras, a no ser que estemos en una relación pasajera o de sexo casual, “HACER EL AMOR” con mayúsculas, es vital. Significa sentirnos verdaderamente amadas. Hacer el amor traspasa lo físico, y el placer es pleno: corporal, emocional y espiritual. Muchos chicos que realmente aman a sus parejas no saben cómo hacerlo. Pasa que ellos están muy preocupados por su básico y ridículo performance (si se mueven bien, si dura lo suficiente, si el amigo está bien erecto) y eso les hace olvidar que un rico beso, profundo y cariñoso, una sonrisita, una caricia amorosa, provoca más placer que el extraordinario desempeño de un actor XXX. Chicos les dejo una frase, a manera  consejo, que vi en alguna película, “no importa con quien te acuestes, quien sea, si es la primera, la centésima o la última vez que lo hacen, en ese momento, en ese corto o largo tiempo, olvídate de todo y amala, aún sin saber su nombre, después de todo ya estás ahí” ella lo agradecerá.

Un buen final, al final. En definitiva no hay nada más que nos haga sentir tan horrible y vulnerables que un chico que salta a bañarse en cuanto todo termina. Necesitamos que después venga alguna caricia o besito. Entendemos que ellos después eyacular entran en el período refractario y pueden llegar a quedarse dormidos. Pero ¿les cuesta mucho dormirse acurrucaditos, abrazados a nuestro cuerpo? Además es un buen pretexto para empezar de nuevo.

Así que ya lo saben chicas, comuníquense y chicos lean bien y apréndanse este sencillo manual, les servirá bastante.

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